
Me refiero
al artículo titulado “LOS CAZADORES ASTURIANOS EN CLARA DISCRIMINACIÓN”, de mi
redacción y firma, publicado en este escritorio.
Una sorpresa agradable en cuanto a número de visitas y lecturas que se ha ido
consolidado a medida que ha transcurrido un periodo de tiempo corto; una
excepción dentro de la regla, aunque bien es verdad que otros títulos
contemporáneos al mismo, que lucen sus
entrañas en el Blog, le rondan cercanos en cifras absolutas, superando con creces, unos y otros, las modestas expectativas que en número de
lectores pudieran tener en el momento de su creación y subida a la Red. Como
supongo sabrán, esta escribanIa que
dirijo y del que soy único autor, no forma parte de la corriente expansiva que
supone encontrarse adherido a ningún medio temático u otros sistemas de contactos
personales, tan en boga su uso hoy. Por lo tanto, carece de resortes
divulgativos, porque así lo quise, buscando independencia que me otorgase
libertad de expresión narrativa según mi leal entender y saber, excepción hecha de aquella difusión que se instituye
en base a transmisiones personales derivadas de sus posibles lectores (el
llamado en términos coloquiales “boca a boca”).
Me siento
congratulado por la buena acogida que para mí ha supuesto desde el principio el
medio escrito del que soy responsable y al que aludo en esta ocasión, algo que
manifiesto impensable en los albores de este ejercicio, puesto que no entraba
en mis cálculos, tampoco era mi intención, ni por lo más remoto, que la divulgación
de mi pensamiento en el escritorio sobre temas relacionados con la actividad
cinegética y pasajes de mi vida en el campo cazando, pudieran ser motivo de lectura por miles de
personas que, si para el gremio “bloguero” pudieran ser insuficientes en cuanto
a cantidad, nunca en calidad, debido a
diversas expectativas enmarcadas dentro del capítulo empresarial que las
señalan, por deriva de su tono profesional, sujetas a rendimiento económico, productores
de renta; no así el Blog “COTO DE BROS”,
exento de cálculos pecuniarios; libre de cargas y ataduras publicitarias de
toda índole que me supondrían las secuelas de aceptar convencionalismos materiales.
Por tanto, ocupación de un aficionado a las
letras (leer y escribir), siempre atado a la normalidad que pide la ética
cuando de respetar a nuestros semejantes se trata. Practica sin ánimo de lucro, como es mi caso, sin más
premisa que entretener, cuyos beneficios vienen representados y recogidos por
la satisfacción que produce saber que aquello que relato sobre caza, haya sido,
y espero, lo siga siendo, motivo de
tanta atención.
16.000
lectores para una sola narración a la que me he referido, han tenido a bien dedicar un espacio mínimo
de su tiempo, cuestión que agradecido me hallo y doy las gracias.
La historia del artículo en cuestión, a
la que he llegado a referirme, viene
precedida, como consecuencia de la lectura en un diario regional, de unas
declaraciones específicas (cháchara declarativa) de la máxima responsable de la
gestión y ordenamiento cinegético en la autonomía asturiana, sobre un asunto que para mí resultaba ser de
vital importancia para el estado participativo futuro y prominente de los
cazadores asturianos. Era la síntesis de un desatino. Me refería a la composición numérica
proporcional en una mesa donde se habrían de dilucidar aspectos relacionados
con una futura reforma del Reglamento de la Ley de Asturias de la Caza. Confirmaba
la evidencia de un desmerecimiento; trato desigual (pucherazo) para la caza
asturiana; lo que es lo mismo, no otorgarle carta de naturaleza para decidir en
cualquier iniciativa de construir un nuevo reglamento. Privaban otros
intereses.